sábado, 17 de marzo de 2012

Review del 1x11: Fruit Of The Poisonous Tree


He aquí la que esperemos sea la primera de muchas críticas que os ofrecemos, dedicada al capítulo 1x11 Fruit Of The Poisonous TreePero tranquilo, no hace falta que gastes un deseo para leerla, la encontrarás después del salto.
En este episodio voveremos a ver con frecuencia las apariciones de la Reina, porque, además de mostrarnos la identidad secreta de Sydney, está destinado a descubrirnos un nuevo trozo de su pasado como madrastra.

Para empezar comprobaremos que Emma y Regina siguen enzarzadas en su lucha personal por la popularidad y la atención de Henry. 

Pasamos directamente al momento en el que el Rey encuentra la lámpara. La escena que ahora presenciamos contiene lo que podríamos denominar como la esencia del capítulo, y es que por muy buenas que sean tus intenciones, el fin no justifica los medios cuando todo deseo tiene un precio. Más adelante podremos confirmar como el Rey paga muy caro su ingenuidad.



Leopold ni se imagina el error que está a punto de cometer... 
Mientras en el mundo real, Regina ordena demoler el parque infantil y gracias a ello Henry se percata de que su libro de cuentos ha desaparecido. 


Tras haber liberado al Genio de su esclavitud, el amable y confiado Rey le ofrece un lugar en su corte como su consejero u hombre de confianza, por lo que decide llevarle a su hogar y presentarle a su más preciado tesoro, su hija Blanca, y su esposa, la Reina. Y es en este preciso instante donde Regina conquista, al dirigirse a él con su deslumbrante sonrisa, el corazón de nuestro precavido Genio, esto sí que es amor a primera vista (por parte de él que quede claro) y lo demás son tonterías. Al principio bien podría extrañarnos la facilidad con la que pica el genio el anzuelo de esta lisonjera trampa pero, no podemos olvidar que pese a su maestría cumpliendo deseos, nadie está preparado para lo que aún no ha experimentado, por lo que el Genio no puede ni imaginar que a través de este sentimiento, Regina le tendrá a su merced.



Mary Margaret y David viven su amor
a escondidas.
En Storybrooke, Mary Margaret y David viven en secreto su apasionado amor disfrutando de un picnic en una pradera del bosque, mientras nosotros, asistimos a una curiosa reunión, situada debajo de un antiguo túnel. La primera en llegar es Emma que tras bajarse del coche de policía, espera a su contacto. Transcurridos a penas unos segundos vemos aparecer a Sydney, disfrazado cual Colombo (para, por supuesto, no llamar la atención) con sombrero incluído, por el lado opuesto del túnel. Nuestro sagaz detective, trae en su poder la información que acabará con Regina y la sorpresa de Emma no es minúscula cuando lo único que acierta a decirle es que falta dinero de las arcas públicas, por lo que pareciese que Regina lo había estado empleando para su uso y disfrute personal.

Sydney cual Colombo. 


Regresamos al mundo de los cuentos, en el festejo para celebrar el cumpleaños del Rey. Donde unas acertadas declaraciones por parte de este (nótese la ironía) provocan la fingida pesadumbre de la Reina, que atribuye su pesada carga al recuerdo que guarda el Rey de su difunta esposa, no pudiendo nunca ocupar su lugar. Ya en el jardín, frente al exuberante árbol de manzanas rojas, Regina solloza en silencio hasta que el Genio acude a consolarla. Aquí tiene lugar una de las pocas escenas hasta el momento en la que hemos podido ver a una Regina emocionada y sentimental, sin la fría coraza tras la que suele protegerse. Tras confesarle su soledad, él le regala un espejo para que, sin pensar en el Rey, pueda verse en el con el amor que le profesa.



Regina solloza frente a la luna.

De nuevo en el mundo real, Emma y Sydney cansados de intentar obtener por sus medios alguna información que merezca la pena, deciden ir directamente al grano y preguntarle a Regina por el dinero desaparecido. Ella les responde con la sutileza que la caracteriza asegurando que el dinero está en su poder ya que las transacciones forman una parte importante dentro de su trabajo. Pero justo cuando todo parecía perdido (y justo también cuando Sydney le estaba echando la bronca a Emma por no haber sacado nada provechoso de su reunión) ésta confiesa haber colocado un micro en la mesa, por lo que podrán estar enterados de todos los movimientos de la alcaldesa.

En la siguiente escena vemos cómo el Genio abre a su paso las puertas que albergan la habitación del Rey yendo a su encuentro. El Rey se encuentra leyendo el diario se su esposa que junto al espejo le confirma sus sospechas acerca de que le engaña. Por este motivo, confía en el Genio y le encomienda la tarea de encontrar al hombre que ha osado conquistar el corazón de su esposa.




Gracias al micrófono que colocaron en la mesa de Regina, Emma y Sydney descubren que la alcaldesa acudirá al bosque para realizar un intercambio y deciden seguirla. Por el camino sufren un inesperado accidente debido a que alguien había manipulado los frenos. Cuando se bajan del coche, Emma está furiosa por lo que se internan en el bosque para dar con el paradero de Regina y pillarle con las manos en la masa. De repente se encuentran con Gold, que para su sorpresa, también estaba por los alrededores y les proporciona una información valiosa, Regina le había comprado las tierras en las que se encontraban, con lo que parecía ser el dinero desaparecido. Aunque él tampoco parecía saber para qué quería el terreno, les recomienda encarecidamente que lo dejen estar porque según él "en los negocios no es bueno hacer demasiadas preguntas". Más tarde en asamblea, descubrimos el por qué de la recomendación y es que escuchan muy poco a Gold para saber lo que sabe, porque al final los fondos resultaron estar destinados a la construcción de un parque infantil para que pudiesen jugar a salvo los niños de Storybrooke. Por lo que ante el frustrado gesto de Gold, Emma quedaba en ridículo y Regina le castigaba impidiéndole ver a su hijo.


Nos encontramos ahora en el jardín de palacio, donde el Genio pela una manzana mientras espera la aparición de su amada. Pero, quien aparece es un criado, que resulta ser el padre de la Reina. Aunque al principio se muestra desconfiado, finalmente decide creer lo que el extraño criado le cuenta (que su hija se encuentra confinada en sus aposentos en una situación completamente desesperada) y acepta llevar hasta ella una robusta caja con su correspondiente llave, que tiene grabada una calavera, bajo la esperanza de que contenga la salvación de la Reina.

Esta vez, ya hartos de no poder averiguar nada por las buenas, deciden tomarse la libertad de asaltar el despacho de la alcaldesa, con la esperanza de encontrar algún documento que la inculpe en la compra de los terrenos con dinero de los contribuyentes. Cuando están a punto de marcharse (no sin antes buscar el desaparecido libro de Henry y encontrar en su lugar un sospechoso manojo de llaves también con calaveras).


¿Qué abrirán todas estas llaves...? 

Volvemos a palacio donde vemos al Genio entrando en la habitación de la Reina con la misteriosa caja, que resulta contener a las serpientes más venenosas de Ágrabah, que por remota casualidad es la tierra natal del Genio. Pero lo increíble llega cuando éste se jacta de conocer a las serpientes, que en vez de pensar que le inculparán a él de la muerte del Rey como todos nosotros, se ve que se sentía solo el hombre en tierras extranjeras y se alegra de ver paisanos. La Reina quiere parecer desesperada, tanto como para hacerle creer que la única liberación de su encierro es la mortal mordedura de las exóticas serpientes (monísimas ellas, con esos ojitos amarillos y esa brillante y escurridiza piel dorada) y conseguir de este modo que el Genio acabe gracias a las serpientes con la vida del Rey. Con lo sucedido, se cumple lo dicho al principio, todo deseo tiene un precio, por lo que el Rey nunca debió desear la libertad del Genio.


En Granny's vemos al forastero interesado en entablar conversación con Henry acerca de los personajes de cuento que está dibujando. Pero el astuto joven no se muestra receptivo al haberse percatado de sus intenciones y le responde con otras preguntas. Este es el único intento de conversación formal que hemos presenciado, realmente es una pena que Henry no insistiese más...


Lleno de felicidad el Genio acude a la Reina para comunicarle que el Rey ya está muerto y que los dos podrán estar al fin juntos. Sin embargo Regina que lo tenía todo planeado menos sentir lástima, le proporciona una vía de escape ya que las serpientes que los guardias habían encontrado eran de Ágrabah y le inculpaban a él. Como el Genio no está dispuesto a irse sin ella, la Reina se ve obligada a desmontar su farsa, pero como buen enamorado y a pesar de saber que todo era mentira decide pedir el último deseo que quedaba en la lámpara para estar con ella por siempre, quedando finalmente atrapado en el espejo.


Pobre Genio, sale de una lámpara para meterse en un espejo. 

Para nuestra sorpresa, descubrimos que Sydney no es más que otro títere al servicio de Regina, al que mandó acercase a Emma como si estuviese despechado para poder tenerla controlada y al que parece recompensar por su gran actuación dándole pie a un posible affair.

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1 comentario:

  1. Muy buena crítica, la verdad es que se me hizo muy raro ver a un actor tan serio como Giancarlo Esposito haciendo de Genio.

    Me he reido mucho con lo de Colombo jajajaja

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